Lic. Adriana Cabuli cabuliadriana@gmail.com
Solo le pido a Dios que la IA no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte, la pobre inocencia de la gente…
-Parafraseando a León Gieco-
Me interesa compartir algunas ideas sobre aquello que está a la vista de todos y que nos da letra en casi todos los encuentros sociales y académicos desde hace cierto tiempo. La Inteligencia Artificial (IA) y sus efectos. El nombre de este número de la revista El Psicoanalítico, “Monstruos” resulta pertinente para desplegarlo.
En su origen, lo monstruoso derivaba de la advertencia de los dioses a los humanos, en relación con algo malo que podía sucederles.
Se relacionaba con fuerzas sobrenaturales, y generaba temor en quienes recibían las amenazas. El monstruo se refería especialmente a un ser deforme que causaba espanto. Cuando nacía un niño con algún tipo de malformación, se creía que era un aviso de mal agüero.
En la mitología griega, hay algunos personajes secundarios a los dioses. Algunos son los semidioses y otros son los monstruos de toda clase. Muchos se distinguían por su tamaño, gigantes, cíclopes y titanes. Otros eran en parte hombres o mujeres
y en parte animales. No todos eran terroríficos, algunos eran atractivos como las sirenas, bellas muchachas que se situaban sobre las rocas y cantaban con voces celestiales, atrayendo a los marineros en sus barcos, los que encontraban la muerte al chocar contra las rocas. Las falsas promesas se siguen denominando “canto de sirenas”.
En la mitología hebrea: existe la figura del Golem, figura humana normalmente hecha de barro o arcilla a la que se le insufló vida para que cumpliera órdenes. Fue creado por un rabino en el siglo XVI en Praga para proteger a los judíos de ataques antisemitas. Es un monstruo fuerte pero no inteligente, si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevará a cabo de un modo sistemático, en algún momento logró independizarse de su creador. JL Borges lo cita en un poema de 1964 al que llama «El Golem».
Cuando lo monstruoso era algo físicamente desagradable, se podía huir. Resulta más complejo escapar cuando no se lo ve, o se presenta amigable. Es difícil reconocerlo cuando no posee un cuerpo y está inserto en muchas de las situaciones de nuestra vida cotidiana.
El principio de realidad nos puede jugar una mala pasada.
Quiero poner énfasis en el efecto hipnótico y fascinación que la Inteligencia Artificial, (IA) produce, en simultáneo con la idea de siniestro como lo plantea Freud. Lo siniestro alude a lo extraño, que contiene en sí algo familiar.
Entiendo que lo familiar remite en este caso, a un sistema de pensamiento en apariencia superado, pero que tiene vigencia desde lo inconsciente. Un ejemplo de siniestro es lo inerte que toma vida propia. También cuando se borran los límites entre fantasía y realidad y aparece como real, algo que suponíamos fantástico.
Entendemos por hipnosis, el efecto alterado de la mente marcado por un nivel de conciencia diferente al estado de conciencia ordinario. Va en relación con la sugestión, que implica la manipulación de los pensamientos, emociones y sentimientos o comportamientos de las personas.
Los sistemas de pensamiento por los que ha atravesado la humanidad, se replican en el desarrollo individual siguiendo el mismo recorrido.
Sistema de pensamiento animista, que incluye la magia. Sistema religioso Sistema científico.
“Los motivos que esfuerzan a practicar la magia, se disciernen fácilmente: son los deseos de los hombres…solo necesitamos saber que el hombre primitivo tiene una grandiosa confianza en el poder de sus deseos” (Freud, S.1913)
Aquellos deseos infantiles, qué aún persisten, remiten a la vigencia del pensamiento mágico, hoy tal vez más que nunca, en consonancia con el desarrollo científico.
La I.A podría ser un elemento útil para todos debido a que puede facilitar muchas tareas.
Entendemos que sus creadores, han comprendido su efecto en el psiquismo y generan mecanismos que inducen a otros para el propio beneficio.
Nos ofrecen el instrumento, de manera sencilla y al alcance de todos. Pero los dueños de la IA no son tan generosos. Nos piden a cambio nuestros datos: lo que consumimos, pensamos, amamos, deseamos, y sobre todo, nuestra capacidad de reflexión y crítica.
Entregamos aquello que sabemos que se nos puede volver en contra. Hay una fascinación que ejerce dicho instrumento sobre nosotros. Observamos que la IA funciona como un autómata, cómo un algo que toma vida y se va independizando también de sus creadores. Eso le da carácter de ominoso. Como el Golem, el pensamiento toma vida propia y nos puede perjudicar.
“Los procesadores poseen cualidades humanas. Ningún artefacto en el transcurso de la historia logró reproducir de modo idéntico nuestras aptitudes, en todo caso resolvió nuestros límites corporales, en una dimensión protésica cuya intención era asumir insuficiencias de nuestra condición, pero actualmente, lo que se logra es realizar el cerebro humano. La estructura del cerebro, con sus neuronas y sinapsis se intenta duplicar.” (Sadin, 2020)
Nos dominan las ideas que se separaron de nuestra inteligencia. En la etapa donde prima el pensamiento mágico, el niño supone que las fantasías se pueden concretar, y que los padres adivinan su pensamiento.
El temor de ser observado del adulto, pensado hasta hace no demasiado tiempo como padecimiento psicótico, pasa a tener estatuto de realidad. Los delirios de persecución, según Freud, son las voces de las figuras parentales proyectadas. Ahora el control pasó a ser real. Se instaló la paranoia en nosotros como si estuviéramos con un delirio colectivo. Pero no lo es.
Ofrecemos lo que el niño y el primitivo otorgaron a la magia. El poder de actuar sobre nuestra voluntad. Hay un intento de quienes detentan el poder, que ya no son quienes gobiernan los estados, sino personas con gran poder económico, qué van instalando una manera de pensar. Dijo Paul Valery en 1945 .
“El poder es poseer condiciones que someten la acción de uno o de muchos, o de todo el mundo a la palabra de alguien. Estar en el poder es poder hablar como amo. En consecuencia, es poder disponer del discurso, de la palabra que será obedecida”. (Sadin, 2024)
Hay beneficios aparentes a cambio de semejante oferta. La distancia entre el Ideal del Yo y Yo ideal, se pierde. Puedo lograr casi todo lo que deseo saber, casi de manera instantánea. También, puedo ser orientado en la manera en que tengo qué actuar y pensar con apenas algunos Prompt (Instrucciones escritas u orales que se le da a la IA para obtener determinado resultado).
Lo que era ensoñación, fantasía, libre albedrío, se convirtió en scrollear (mirar lo que suben otros por las redes sociales). Muchas imágenes y pocas palabras, palabras creadas por otros, imágenes creadas por otros, evocan el lenguaje de los sueños, pero no son sueños propios, cumplimos deseos ajenos.
“La llamada “guerra cognitiva”(1) tiene un papel fundamental en el control y manipulación de las voluntades, sobre todo porque opera en un nivel inconsciente, transforma la relación del sujeto con sus creencias, sus marcas identitarias y sus representaciones de lo real”. (Guzzetti ,2026)
Podemos observar los efectos de la IA en la vida cotidiana. Lo que hasta hace poco tiempo generaba en muchos jóvenes la ilusión de tener el futuro asegurado, por su conocimiento de la informática, fueron devorados por la misma. Llenaron de información el software que los hace prescindibles. Se quedan sin trabajo, lo comenzamos a ver en nuestra clínica, ante el estupor de quienes son analizados por nosotros, muchos de los cuales pasaron de ser jóvenes exitosos sin salir de su casa, a desempleados por haber sido reemplazados por algoritmos que los superan en velocidad y eficiencia.
Autómatas, figuras de cera, muñecas, que en las películas de terror toman vida. La IA genera ese efecto, nos atrae y le tememos, igual que a los robots que cada día se nos parecen más. Los humanos somos reemplazados para tareas hasta hace poco imposibles de ser pensadas. Automóviles que nos pueden llevar a destino sin nadie qué lo conduzca. No es lo mismo pensar en una fábrica en la que una máquina robótica reemplaza una tarea mecánica, que un auto en el que subimos y no tenemos un humano con quien intercambiar. Lo monstruoso está entre nosotros.
Hay una dificultad creciente para diferenciar, lo verdadero de lo falso, se genera un trabajo extra al tener que diferenciar si quien nos habla es otro humano o un hacker que nos quiere estafar. Por ahora se da entre el humano y los dispositivos. (Dessal, 2026)
Es notorio que la idea de la vida eterna este presente hoy, para quienes tienen la capacidad material para llevarla a cabo, a través de la clonación en los casos más extremos, o los diferentes procedimientos biológicos que parecería que permitirían alcanzar la vida eterna. La creación de hologramas para quienes desean recuperar a un ser querido fallecido, por ahora, bidimensionales. No faltará mucho tiempo para que esto se haga más real y que se produzcan imágenes con cuerpo.
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¿Lograremos la inmortalidad tan deseada desde los orígenes de la humanidad? Freud dice que la representación de la muerte no existe en el inconsciente, pero la inexorable realidad nos mostraba qué la misma sucedía a pesar nuestro.
“Nuestro inconsciente concede poco espacio como otrora a la representación de la propia mortalidad” (Freud 1919)
La literatura suele anticipar situaciones que se resignifican cuando el tiempo transcurre, si bien en este caso no está directamente relacionado con la IA, me resulta pertinente para mostrar el efecto de la manipulación del deseo en manos de la ciencia.
En el cuento “Conservas”, de Samantha Schweblin, la protagonista logró detener el tiempo de su embarazo, con un procedimiento de la ciencia que le posibilitó elegir la fecha en que esa niña qué se desarrollaba en su vientre, detendría su crecimiento.
No es un aborto, es una detención en el tiempo de desarrollo del feto, para que siga su curso cuando los padres lo decidan, porque todavía no se encuentran preparados para recibir a ese hijo. Los padres eluden la castración porque la ciencia se los posibilita. El feto, que se fue achicando a partir de un procedimiento médico, se conserva en un frasco fuera del cuerpo de la mujer gestante, hasta el momento en que los padres decidan continuar con el embarazo y el mismo vuelva a ser introducido en el vientre materno.
No sabemos cuán alejados estamos de que esto pueda suceder realmente. El poder que va adquiriendo la ciencia nos deja lejos de lo azaroso que la vida brinda.
Entiendo que muchas veces renegamos de las consecuencias de la época. El discurso capitalista nos dice que el consumo es un buen sustituto de la falta.
¿Quién sino nuestra resistencia puede detener esto? ¿Se puede? El futuro es incierto.
Entiendo que la fascinación que el mundo contemporáneo genera, solo la podremos comprender como plantea Agamben, cuando estemos menos iluminados por sus luces.
No es cuestión de demonizar lo que sucede, porque estamos atravesados por ello. Como psicoanalistas y por tanto analizadores de lo humano, al menos deseamos y debemos estar advertidos.
(1) En Guerra cognitiva: La conquista del silencio interior( 2026) Gabriela Jiménez Ramirez dice que la guerra cognitiva representa la evolución definitiva de la guerra no convencional. En ella el objetivo no es la destrucción física del enemigo, sino la anulación de su capacidad de pensamiento crítico y autodeterminación. Utiliza la neurociencia y la tecnología para hackear, los mecanismos de aprendizaje, la memoria y toma de decisiones. Su fin último es que el individuo sea incapaz de pensar por sí mismo.
Bibliografía
Agamben,G.,( 2008)Desnudez ,Buenos Aires, Anagrama
Asimov,I. (2026)Las palabras y los mitos, Buenos Aires, Fiordo Berardi,F. (2022) El tercer Inconsciente, Buenos Aires, Caja Negra Bernays Edward, El siglo del yo (documental)
Borges, J. (1996) El otro, el mismo El Golem (poema) Buenos Aires, Emecé Dessal Gustavo 7 de junio Facebook
Franco Yago Seminario 2026 Atravesar Lo Extraño
Freud. S (1997) Tótem y Tabú(1913 ) Buenos Aires, Amorrortu Freud S (1997) Lo Ominoso (1919) Buenos Aires, Amorrortu
Guzzetti,C. (2026) https://www.elpsicoanalisis.org.ar/ruido-y-remanso-guzzetti.html JiménezRamírez,Gabriela(2026)https://mincyt.gob.ve/guerra-cognitiva-la-conquista-d el-silencio-interior/
Moshe,I. (2008) El Golem tradiciones mágicas y místicas del judaísmo sobre la creación de un hombre artificial Buenos Aires,Siruela
Sadin,E (2020) La inteligencia artificial o el desafío del siglo Buenos Aires, Caja Negra
Sadin,E (2024) La vida espectral Buenos Aires Caja Negra
Schweblin,S (2009) el Pájaros en la Boca Buenos Aires, Random House