Por Yago Franco
yagofranco@elpsicoanalitico.com.ar
Decidimos hablar de un psicoanálisis ácido para referirnos a algo muy específico.
-Ácido porque corroe el principio de realidad que se da el propio sujeto (sus propias significaciones, su historia oficial, sus demandas ideales y superyoicas, etc.), pero que, al mismo tiempo, ese principio está edificado en buena medida sobre el principio de realidad socialmente instituido. Esto ubica al psicoanálisis ácido en una perspectiva política, siguiendo la herencia que debemos a Freud. Quien corroyó las significaciones de su época: la moral sexual victoriana, la nerviosidad de época y su relación con el malestar cultural; la religión; la idea de un sujeto de la consciencia; la sexualidad heteronormativa –tal como lo señala al hablar de diversos caminos de la sexualidad humana-; también la formación de masas y el papel de la pulsión de muerte, etc. La descomposición de dichas significaciones tuvo efectos clínicos y sociales.
-Y dio paso a lo ácido en el sentido de una experiencia lisérgica: la asociación libre (en acto desde que el analista demanda al sujeto que hable y se ubica en una posición de escucha abierta), el análisis de los sueños, lapsus, síntomas, etc. Todo esto rompe con el sentido común para abrir brechas en el sentido instituido del sujeto, de la mano de intervenciones analíticas que dependen del estilo de cada analista.
–Allí se abre el otro sentido de lo ácido: el del humor corrosivo, como el de Groucho Marx (un humor marxista, qué duda cabe), que sorprende, desestructura, que afecta a la instancia superyoica. “Linda manera de comenzar la semana”, dice el condenado camino al cadalso en la mañana de un lunes, tal como lo cita Freud en El humor, un Freud provisto de un humor ácido que hasta le permitió bromear con la Gestapo en presencia de la misma. El humor como un paso para acercarse al sufrimiento inevitable de la vida en común y tomar distancia del padecimiento neurótico. Pero también, hoy, para tomar distancia del propio padecimiento y de las órdenes del Otro, que se derivan en un goce por satisfacer su voracidad en términos de rendimiento.
Entonces: ácido como lo que corroe, como experiencia lisérgica (el viaje analítico) y en presencia del humor.
-En otro sentido, nos referimos a la intervención política posible del psicoanálisis, hoy: una práctica clínica y política que busca interrogar el principio de realidad instituido por el sistema actual (el realismo capitalista –Fisher-) y que se propone abrir «brechas» en la subjetividad formateada por el poder. Inspirado conceptualmente en el «comunismo ácido» de Mark Fisher, se propone como un proyecto que esté el servicio de generar un deseo postcapitalista, más allá de la resignación contemporánea.
Ejes fundamentales que definen esta perspectiva:
1. Interrogación del «Realismo Capitalista»
Un psicoanálisis ácido parte de la premisa de que el neoliberalismo está «bajo la piel» de los sujetos, naturalizando la idea de que no hay alternativa a la forma de vida actual. Esta clínica individual y colectiva cuestiona las certezas y los «vasallajes» que el sujeto mantiene con ese principio de realidad instituido.
2. Apertura de «Brechas Factibles»
Continuando lo sostenido en su momento por Cornelius Castoriadis, un psicoanálisis ácido se define por la capacidad de abrir brechas en los muros de lo instituido. Una praxis sea individual o social al servicio de que el sujeto se apodere del poder creador de su imaginación para poder instituir un mundo distinto al que le viene dado, rompiendo el «callejón sin salida» subjetivo.
3. El Dispositivo como «desadaptador»
A diferencia de modelos como las neurociencias o las terapias cognitivo-conductuales (TCC), que buscan la adaptación funcional del individuo, el psicoanálisis, en tanto ácido, se define como un dispositivo desadaptador. Su función es actuar contra el superyó, los ideales impuestos y la pulsión de muerte, fomentando una subjetividad reflexiva que tomar la mayor distancia posible del discurso del Otro.
4. Responsabilidad ante la Violencia Secundaria
Un punto clínico esencial es la distinción entre el sufrimiento neurótico y la violencia secundaria (el daño ejercido por instituciones o regímenes políticos –las ultraderechas en la actualidad- sobre el Yo). El psicoanálisis ácido tiene la responsabilidad ética de no «psicologizar» ni convalidar el daño que la realidad externa produce en el psiquismo; ignorar esto significaría reduplicar el daño al sujeto.
5. Recuperación del Yo y la Cognición
Frente al proyecto de producir una subjetividad sin sujeto —debido al daño cognitivo y pulsional por la aceleración sin límites de la temporalidad en el seno de la “vida digital”, y caracterizada además por la delegación del pensamiento en algoritmos, —, esta perspectiva propone recuperar el lugar del Yo y la reflexión. Se cuestiona la tendencia de ciertas escuelas psicoanalíticas a abandonar el territorio de la cognición, reivindicando la importancia de un Yo que pueda pensar sobre sus propios pensamientos.
6. Una Clínica de la perplejidad ante lo extraño
El analista debe habitar un estado de perplejidad frente a una época que resulta extraña y que ha alterado los marcos simbólicos habituales. En lugar de ofrecer respuestas rápidas y recetas, un psicoanálisis ácido sostiene la interrogación y trabaja sobre los pálidos despojos que sobreviven a las catástrofes individuales y sociales para reconstruir un sentido a partir y a través de los mismos.
7. Una crítica hacia el propio psicoanálisis
Un psicoanálisis ácido debe estar dispuesto a interrogar a la propia teoría y práctica analítica. Esto, en términos de qué presencia tienen las significaciones del capitalismo, del patriarcado, la heteronormatividad, etc. También el estado actual de la neutralidad, su necesaria redefinición.
8. Lazo psique-sociedad y teorización flotante
Es fundamental -se desprende lógicamente de todo lo anterior- el lugar que ocupa en la teorización flotante del analista la concepción que este tenga del lazo entre la psique y la sociedad.
Ante una realidad en la cual lo extraño se ha hecho presente, produciendo extrañeza tanto a nivel individual como colectivo, y padecimientos agregados a los del propio sujeto, y una notoria alteración de los lazos sociales -generando desorientación, disforia y un estado depresivo- el psicoanálisis ácido se propone atravesar dicha extrañeza*.
*Temas todos que serán objeto de trabajo en el espacio-seminario Atravesar lo extraño https://yagofranco.com.ar/atravesar-lo-extrano/