Ed. Entreideas. Bs. As. 2010 (152 páginas)
Por Yago Franco
yagofranco@elpsicoanalitico.com.ar
Una obra viva
Este nuevo libro de Silvia Bleichmar es la transcripción del seminario dictado a solicitud de la Unicef en México, luego del terremoto del 19-09-1985, entre fines de ese año y 1986, dirigido a estudiantes y profesionales que se ocupaban del trabajo con la población afectada, específicamente con niños y sus madres.
El libro implica un recorrido que muestra en acción el pensamiento de Silvia Bleichmar. Más que en acción, en un accionar de elucidación crítica y praxis. El texto está habitado en toda su extensión por la exigencia de saber sobre lo que se piensa, y pensar sobre lo que se hace. Y esto se va a poner en acto en un dispositivo creado para la atención de niños y madres. Podemos acceder y acompañar así a Silvia Bleichmar, recorriendo y revisitando temas y autores claves del psicoanálisis. Asistimos así a un despliegue que por momentos deja sin aliento al lector, de elucidaciones, cuestionamientos, indicaciones a los coordinadores de los grupos, etc.
Silvia Bleichmar recorrerá y en muchos casos reformulará conceptos como los de traumatismo; neurosis traumática; la simbolización, lo simbólico y la simbólica; la función materna y la función paterna; autores como Lacan (con quien sostiene más de una respetuosa polémica reconociendo además sus legados al psicoanálisis), Bion, Winnicott, Klein, Malher, Laplanche, Anna Freud, etc., que son retomados críticamente, así como retomará la ponencia de J. Laplanche y S. Leclaire en el Coloquio de Bonnenval; y temas como encuadre, diagnóstico y diagnóstico diferencial entre autismo primario, psicosis,
autismo secundario al trauma, cuyo tratamiento incluye el desarrollo de varios casos clínicos (que abundan en el libro, tanto como casos individuales como de situaciones grupales). Pero todo esto siempre con la mira de establecer y evaluar un dispositivo que la llevan a postular derivaciones para una teoría grupal. El libro cierra con las palabras Jean Laplanche pronunciadas en México al finalizar el seminario y con una evaluación y balance realizados por la propia Silvia Bleichmar.
Quiero remarcar lo siguiente: el título del libro es en todo sentido un claro anticipo de su contenido. ¿Por qué un psicoanálisis extramuros? Esto está claramente señalado por Carlos Schenquerman (compañero de travesía de la experiencia de la que da testimonio el libro) en el Prólogo: “Nuestra concepción del aparato psíquico como un sistema abierto, capaz de sufrir transformaciones por las recomposiciones que los nuevos procesos históricos-vivenciales obligan – pensábamos -, y es lo que le da razón de ser al psicoanálisis y a nosotros como psicoanalistas, a la exportación extramuros de la práctica psicoanalítica. Y si hay recomposiciones, estas se deben a que las relaciones que activan los diversos y discretos elementos en conglomerados representacionales nuevos son posibles. Esto nos permitía afirmar que el inconsciente es, a su vez, transformable, que sus contenidos, aunque indestructibles, son modificables”.
¿Qué concepción del trauma nos propone Silvia Bleichmar? “El terremoto es disparador de algo que estando en el aparato psíquico tiene sobredeterminaciones específicas que tendremos que encontrar a lo largo del trabajo con el sujeto” (Pág. 28). “Un traumatismo puede ser muy severo en su significación para un sujeto, por su estructura y su historia, y no para otro” (Pág. 102).
En la estructuración del sujeto psíquico, el trauma aparece emplazado en el encuentro madre-infans: hay una madre que simboliza, y al mismo tiempo seduce con su sexualidad inconsciente (teoría de la seducción generalizada de Jean Laplanche). Ese objeto originario, brinda sostén al tiempo que produce desborde. Este es uno de los puntos nodales que atraviesan todo el texto.
Personalmente, entiendo que este libro es una herramienta no solo conceptual, sino orientadora de la praxis analítica en una época en la que los sujetos son sometidos a excesos, que comparten en buena medida el que da origen a este libro, en términos de las fallas de sostén simbólico a nivel colectivo, fallas que arrojan a experiencias de desamparo (ver texto de M.C. Oleaga en este número) muchas veces inmetabolizables, y que obligan a revisar las coordenadas de la práctica psicoanalítica.
A tres años de su muerte, Silvia Bleichmar sigue haciéndonos pensar, nos sigue provocando, generando entusiasmo y pasión, y lo seguirá haciendo por mucho tiempo. Su obra es una obra viva, que, a su vez, puede dar vida a nuevas elucidaciones.